Cada vez que voy a entrar a la ducha acá en Santiago, sonrío.
En Chillán todos éramos grandes. Aunque el único mayor de edad era mi hermano, los 3 teníamos que hacernos responsables del orden a la hora del baño: no dejar la ropa tirada en el piso y no dejar la ducha con pelos (bueno, ahora que lo pienso bien sí teníamos nuestros roces, sobretodo por los pelos que yo nunca encontraba y mi mamá siempre).
Acá no: acá la casa vive llena de movimiento y ruido. El hermano mayor tiene la edad de mi hermana chica, y el más chico tiene apenas 6 (y es tan demandante como uno de 3).
Me gusta vivir con los niños, me alegran la vida, me ayudan a no echar tanto de menos: el Garyel y sus súplicas por dormir conmigo cada noche (que yo tengo que rechazar educadamente si no quiero amanecer con sus pies tatuados en mis costillas); la Toyota y sus copuchas de amigas y enemigas, y sus múltiples enamorados; la Agus y sus preguntas rebuscadas que tengo que pensar infinitamente antes de responder; el Cris que, a pesar de su silencio, a veces se ríe de mis chistes; el Pancho y su dieta de deportista que nos hace pensar con demasiada frecuencia en cuánto estamos comiendo de más.
Son niños, y se me había olvidado lo que era vivir con ellos.
Se meten en mis cajones, me desordenan el escritorio, me piden que los ayude en tareas realmente básicas y se bañan con la ducha teléfono abajo.
Por eso cada vez que voy a entrar a la ducha, sonrío. Porque está todo mojado y allá donde debería estar la ducha, no hay nada.
En el piso, en cambio, encuentro el cable dibujando figuras y la encuentro reposando en el fondo. Siempre.
Son niños de brazos cortos, de verdades a medias y sonrisas eternas. De esos que te miran con cariño, como si no fueras una extraña que llegó a sus vida sin preguntas previas; de esos que no quieren viajar a Disney si tú no vas con ellos.
Quién lo habría pensado, que terminaría por ser parte de dos familias.
Numerosa y todo, tenía un espacio que (empiezo a intuir) estaba esperando por mí.
4 comentarios:
Pueeeees se borró el coementario anterior, peeero me gusto este pu
Puro talento amiga, las letras te llevarán lejos! , te quiero , adiós
Diego
ya sabes que pienso de mi segunda familia, pero no te dias.
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