sábado, 28 de mayo de 2011

Vivir con 5

Cada vez que voy a entrar a la ducha acá en Santiago, sonrío.
En Chillán todos éramos grandes. Aunque el único mayor de edad era mi hermano, los 3 teníamos que hacernos responsables del orden a la hora del baño: no dejar la ropa tirada en el piso y no dejar la ducha con pelos (bueno, ahora que lo pienso bien sí teníamos nuestros roces, sobretodo por los pelos que yo nunca encontraba y mi mamá siempre).
Acá no: acá la casa vive llena de movimiento y ruido. El hermano mayor tiene la edad de mi hermana chica, y el más chico tiene apenas 6 (y es tan demandante como uno de 3).
Me gusta vivir con los niños, me alegran la vida, me ayudan a no echar tanto de menos: el Garyel y sus súplicas por dormir conmigo cada noche (que yo tengo que rechazar educadamente si no quiero amanecer con sus pies tatuados en mis costillas); la Toyota y sus copuchas de amigas y enemigas, y sus múltiples enamorados; la Agus y sus preguntas rebuscadas que tengo que pensar infinitamente antes de responder; el Cris que, a pesar de su silencio, a veces se ríe de mis chistes; el Pancho y su dieta de deportista que nos hace pensar con demasiada frecuencia en cuánto estamos comiendo de más.
Son niños, y se me había olvidado lo que era vivir con ellos.
Se meten en mis cajones, me desordenan el escritorio, me piden que los ayude en tareas realmente básicas y se bañan con la ducha teléfono abajo.
Por eso cada vez que voy a entrar a la ducha, sonrío. Porque está todo mojado y allá donde debería estar la ducha, no hay nada.
En el piso, en cambio, encuentro el cable dibujando figuras y la encuentro reposando en el fondo. Siempre.
Son niños de brazos cortos, de verdades a medias y sonrisas eternas. De esos que te miran con cariño, como si no fueras una extraña que llegó a sus vida sin preguntas previas; de esos que no quieren viajar a Disney si tú no vas con ellos.
Quién lo habría pensado, que terminaría por ser parte de dos familias.
Numerosa y todo, tenía un espacio que (empiezo a intuir) estaba esperando por mí.

4 comentarios:

Marita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marita dijo...

Pueeeees se borró el coementario anterior, peeero me gusto este pu

Anónimo dijo...

Puro talento amiga, las letras te llevarán lejos! , te quiero , adiós
Diego

rosa dijo...

ya sabes que pienso de mi segunda familia, pero no te dias.