Hoy, cuando bajé del bus acá en Santiago (luego de 5 días de larga ausencia) y reconocí los pasajeros, las bancas y los paisajes de siempre; sentí una oleada súbita de cariño. Fue extraño, nunca antes me había sucedido. Quizás se relaciona con el hecho de que, después de un semestre, cerca de 7 viajes y bastantes recorridos que terminé por memorizar, ésta también empieza a ser mi casa.
jueves, 30 de junio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
Solidaridad Musical
Hoy día me vine caminando desde el metro a mi casa (suena normal, pero no me queda cerca: cambié la comodidad de la micro por una vida más sana). Avancé escuchando mis canciones imprescindibles y decidí que las personas que respeto y hasta aprecio no pueden seguir viviendo sin escucharlas al menos una vez.
Me siento solidaria y les regalaré mi más preciado soundtrack, quiéranlo y trátenlo con amor.
- The first day of my life de Bright Eyes. Bonita, feliz y además el video me encanta.
- Lies y Falling Slowly de Glen Hansard y Marketa Irglova, del OST de una de mis películas favoritas, Once.
- Cannonball, I remember, 9 crimes y The animals were gone de Damien Rice. Todas con un aire de triste realidad adictiva.
- Cara B, Noctiluca, La vida es más compleja de lo que parece, Qué bueno, Hermana duda, Horas, Stay-sea, Al otro lado del río, La trama y el desenlace, 730 días, Las transeúntes y Un instante antes; todas de mi amado Jorge Drexler.
- Rejazz, Us y I want to sing de Regina Spektor. En realidad de ella me gustan varias, pero esas 3 sobretodo.
- Mi corazón, su casa y La misma madera, de Javier Barría (cantante chileno no muy conocido que me encanta)
- Please, please, please let me get what I want de The Smiths, infaltable.
- Lo que quieras, Los últimos veranos, Diane Keaton y Miedo a toparme contigo de Dënver; mi último descubrimiento musical.
- Better together, Banana pancakes, Good People y The wrong turn; de Jack Johnson (aunque ya me tienen un poco aburrida)
- Winter Birds de Ray Lamontagne. Su música en general es muy bonita, así que no tengo canciones favoritas de él
Creo que ésas vendrían siendo mis canciones. Hay más, por supuesto, pero las indispensables son éstas.
De verdad escúchenlas, son tan bonitas :)
bueno, #eso
domingo, 19 de junio de 2011
El factor Santiago
Desde que vivo acá en Santiago estoy sola. No en el sentido trágico-depresivo de soledad como un suplicio, sino como la oportunidad que me presentó la vida para aceptar la autonomía y enfrentar las cosas por mí misma.
Nunca pensé que iba a terminar en la capital. El plan siempre fue Conce: era más fácil, estaba más cerca. Además, la idea era atractiva: vivir con mi hermano y estar a una hora de la casa. Pero bueno, aquí estamos. Las cosas se fueron dando de tal forma que estudiar en Santiago era la única opción, y se sentía tan alcanzable.
Nunca me detuve a pensar en cuánto implicaba mudarme a 400 kilómetros de mi familia, quizás porque sabía que si lo analizaba mucho no me iba a ir. Yo, que en mi vida había tomado un colectivo y que tenía que arrugar los ojos para intentar, sin éxito, leer un cartel en la calle. Ni siquiera sabíamos cómo iba a vivir. Simplemente supimos que si ése tenía que ser mi futuro, las cosas se iban a dar.
Recuerdo tan nítido y reciente el día de las matrículas. El camino de la U a la casa de mi prima me pareció intrincado e interminable, pero reconocerlo habría sido ser débil y sabemos que eso no me gusta nada. Me acuerdo de la ráfaga de amor que me recibió cuando ella me abrió la puerta, y la forma en que supe que no habría pensión que pudiera entregarme ese bienestar. Así ha sido desde entonces: los niños siempre están para llenar la casa de gritos y risas y besos, y con ella he desarrollado tanta cercanía que podemos conversar cualquier tema sin temores. Terminamos convertidas en mutuas confidentes.
Recuerdo también que cuando el Jero me vino a dejar a Santiago no estaba nerviosa ni tenía miedo. Tampoco tenía pena, estaba como vacía de sentimientos. Siempre me pasa en los momentos importantes: las lágrimas que abundan en momentos estúpidos se secan irremediablemente, y mi mente se esfuerza en no pensar en ello (y le funciona). Fue el domingo antes de entrar a clases y nos fuimos conversando las 5 horas, y viendo capítulos de The Office. Al día siguiente le mostré la U y fuimos a conocer San Joaquín, para identificar el recorrido que por suerte ya no me parecía tan difícil.
Desde ese día han pasado meses. No han sido tantos pero tampoco ha sido un tiempo breve. Lo raro es que siento como si llevara viviendo acá, moviéndome en el mismo ambiente, varios siglos. Las caras ya me son demasiado conocidas, el metro me es demasiado familiar, la Plaza de la Aviación me es demasiado favorita. Me acostumbré a mirar el paisaje avanzando sola —yo, que no podía moverme de una esquina a otra sin compañía— y ha sido bueno.
También ha sido bueno que mi mejor amigo estudie a una facultad de mí y que, a veces, podamos reírnos como en los viejos tiempos mientras almorzamos en las mesas de la UC; como cuando nos quedábamos en el colegio, dentro de nuestra burbuja, haciendo nada y disfrutando todo; como si el tiempo no hubiese pasado irrevocablemente para ambos. En cierta forma es como si no lo hubiera hecho. Aún hablamos de las mismas cosas y discutimos de los mismos temas; a veces lo veo de lejos y corro no muy puc-mente a abrazarlo, y es como volver a oler las mismas calles que caminamos sin rumbo tantas veces en Chillán. Los cines de Santiago siguen sufriendo con nuestras risas inapropiadas y la comida chatarra sigue temblando cuando pisamos las puertas de cualquier mall.
Yo he cambiado, pero en el fondo creo que sigo siendo la misma. Con mi esencia algo dramática, los sentimientos nimios a flor de piel y los de verdad escondidos bajo 7 llaves. Camino más rápido —si es eso posible— porque la ciudad es demasiado grande y no me gusta llegar atrasada, hablo más duro para darme a respetar entre tanto capitalino que no sonríe y manejo mi propia plata con una austeridad que me sorprende. Me siento responsable, como si estuviera logrando todo eso que siempre me propuse y nunca empecé.
Siempre recuerdo la vida allá en la octava, pero la visualizo tan lejana; como si ya no pudiera rozar a los que vivieron ahí conmigo y fueran sombras que se mueven y me sonríen a la distancia. Sé que están, pero me gustaría sentirlos más presentes. No he podido compatibilizar aún el tiempo, que en Chillán vuela, y ya no los veo. No sé mucho de ellos pero logro imaginarlos, y por ahora con eso basta. A mí me basta.
No podría volver atrás, y tampoco quisiera hacerlo. Me siento grande, quizás decirlo me vuelve inmadura pero estoy siendo sincera. Estoy en lo que me gusta, y me gusta saber que lucho por lo que quiero. No quiero que en el camino se me desvanezcan los sueños con los que entré, y quiero además ir dibujando para mí otras metas a medida que vaya caminando mis pasos.
Santiago fue como una inyección de todo lo que no viví en mi casa, durante 18 años, y no ha sido dolorosa ni traumática.
Ha sido diferente a como lo soñaba, y mejor de lo que mi mente prevía. He conocido gente que vale la pena, aunque sea para una conversación casual, y he afianzado lazos que parecen increíbles para un tiempo tan corto.
Empiezo a dibujar con lápiz pasta las directrices de mi vida; y aunque asusta lo definitivas que lucen, se siente bien.
Yo, en medio de la inmensa capital, me siento inesperada y sorpresivamente bien. Tan bien que aunque tenga que cruzar sola dos comunas en una 412 que se hace de rogar, siempre lo hago de buenas.
Santiago es más respirable de lo esperaba y mucho más querible de lo que me habían advertido.
martes, 14 de junio de 2011
The bright side
Crisis: Pucha amiga, los personajes de la serie súper fome que veo y me hace ignorarte tienen muchos problemas con sus parejas por culpa de sus mejores amigos.
Desconsue: Pero amigo, mira el lado positivo... no tenemos pareja.
martes, 7 de junio de 2011
La culpa es de la nieve
Recién es martes y presiento que esta semana será de analizar y re-analizar mi vida.
Todo es culpa del tiempo (no me malentiendan, tenía muchas ganas de que el frío nos tocara la puerta, pero me pongo nostálgica). Ayer casi podía tocar la nieve con mis manos, y descubrí que los edificios grises eran de espejo, así que se veían azules. Sí, se veía el cielo. Y además hacía frío.
Por eso es que estos temas me rondan la cabeza: ya no me afectan, pero sigo sin entenderlos. Creí haber entendido tanto y hoy la niebla de la incertidumbre puebla hasta los recuerdos más puros.
Su estación favorita era el verano, odiaba leer, sus canciones preferidas siempre eran hits del momento, le gustaba que le dijera que lo quería las veinticuatro horas del día, idolatraba a Pinochet, era hostigantemente optimista e increíblemente demandante.
Se me hace difícil imaginar a dos personas más diferentes juntas.
En la micro venía pensándolo y terminé por sonreír: descubrí que la vida es más que eso.
A veces no todo es caminar de la mano y jurarse amor eterno; a veces la vida enseña que las cosas más gratificantes se encuentran en los detalles más pequeños y que los mejores recuerdos se fabrican de aquellos momentos que nunca esperaste vivir.
#eso
viernes, 3 de junio de 2011
Nadie soportaría un invierno eterno
Hoy día voy a ir a ver a Dënver y creo que quiero dejar constancia de mi felicidad por ello. Me gustan esas situaciones que presenta la vida a veces, que pareciera que te han ido coqueteando de a poco hasta ya no puedes seguir huyendo y simplemente te abandonas a ellas. Bueno, así ha sido mi relación con este grupo.
Es raro porque tiendo a escuchar más música en inglés, principalmente porque los grupos en español que más se conocen son demasiado directos, arrastrados, demasiado melosos y poco románticos. Y a mí me gustan las cosas sutiles, las insinuaciones, lo que no se muestra evidente.
El año pasado tuve la suerte de chocar de frente con la música de Jorge Drexler que me encanta y que llegó a obsesionarme; pero siempre logra ponerme triste. Ése es mi problema con él ahora, soy lo suficientemente rollenta y pesimista por mi cuenta como para auto-entristecerme escuchándolo. Es claro que uno logra asociar la música con etapas de la vida y Drexler es como una inyección de todo lo que quiero dejar atrás, me grita situaciones que prefiero no recordar. Necesitaba uno nuevo.
Y entonces apareció este dúo que me hace sonreír con sus canciones bonitas y alternativas, y que he ido asociando con mi vida actual. Estoy viviendo un buen momento, estoy feliz, y esta etapa la identifico con Dënver; con irme escuchando sus canciones en la 412 cuando me dirijo a la U y pensando en las buenas cosas que han ido trayendo las decisiones recientes para mi vida. Todo está justo en su sitio.
Eso. Hoy ando optimista y creo que los astros auguran que lo estaré por unos días. Mi sexto sentido está más despierto que nunca y me está susurrando cosas buenas (buenas no es sinónimo de románticas, por si acaso. Ese punto ha cambiado en mi vida)
Cosas buenas que se relacionan conmigo misma, con crecer y sonreír y cantar lo que quieraaaaaas junto a mis nuevas amigas que he llegado a querer, y con ser capaz de darme cuenta es justo aquí donde debo estar :)
jueves, 2 de junio de 2011
30 day song challenge
Todos sabemos que la constancia no es lo mío, pero la curiosidad sí. Así que quise entrar en esto y salir de ello todo al mismo tiempo.
1.- Mi canción favorita: Please, please, please let me get what I want, de The Smiths. Sí, la conocí con la película, crucifíquenme. No creo que sea mi canción favorita eternamente, pero en este minuto es la que más cosas me dice. Y me dan ganas de llorar cada vez que la escucho.
2.- Canción menos favorita: Lo dejaría todo, de Chayanne. Aparte de chula, cuando chica solía soñar que el Jero estaba enfermo y anda a saber tú por qué, pero esta canción siempre estaba de fondo en mi sueño.
3.- Canción que te haga feliz: Us, de Regina Spektor. Lenda, lenda.
4.- Canción que te pone triste: Almost lover, de A fine frenzy. A quién no le ha pasado.
5.- Canción que te recuerda a alguien: Las transeúntes, de Jorge Drexler. Me recuerda a la Vale, mi mejor amiga, que me mostró a Drexler y tuvo la gentileza de llamarme por teléfono justo en esta canción cuando fue a verlo.
6.- Canción que te recuerde a algún lugar: es una muy vieja, se llama El mar y el cielo y es de José Luis Rodríguez con Los Panchos, me recuerda a los viajes a Cobquecura porque mi mamá siempre la escuchaba cuando yo era chica.
7.- Canción que me recuerde a un evento específico: mm Please don't stop the music de Rihanna me recuerda a cuando bailé en el esquema de mujeres de mi bloque, en II medio
8.- Canción que me sepa cada palabra: muchas, pero presumiré con Respiros de MDM
9.- Canción que pueda bailar: pucha, todo lo que sea bailable xD pero me gusta bailar Dynamite de Taio Cruz
10.- Canción que me haga dormir: Flores en el mar de Jorge Drexler, sobretodo la versión de Cara B
11.- Una Canción de tu banda favorita: mm no tengo banda favorita, perdón :( mis cantantes favoritos son todos solistas
12.- Canción de una banda que odies: Mientes de Camila, la ODIO
13.- Canción que es un placer culpable: Sabes de Reik. Me carga Reik, me carga la música cebolla, pero disfruto mucho irme cantando Sabes con la negra en el auto emocionadamente.
14.- Canción que nadie esperaría que me gustara: mm supongo que Dig de Incubus, porque no es un grupo que escuche y es la única canción que me gusta
15.- Canción que te describa: en este minuto no, pero creo que la canción que me ha descrito más fielmente ha sido Gravity de Sara Bareilles
16.- Canción que solía amar y ahora odio: no es que ahora la ODIE, pero ciertamente me desagrada más que antes: Honey let me sing you a song de Matt Hires
17.- Canción que escucho a menudo en la radio: no escucho radio, pero en Chillán siempre escuchaba Coleccionista de canciones, de Camila ¬¬
18.- Canción que me gustaría escuchar en la radio: Los últimos veranos de Dënver :D
19.- Canción de mi álbum favorito: 730 días de Jorge Drexler, en mi disco favorito Cara B
20.- Canción que escuchas cuando estás enojada: nosé, Peces? de la Fran Valenzuela
21.- Canción que escuchas cuando estás feliz: Banana Pancakes de Jack Johnson
22.- Canción que escuchas cuando estás triste: La vida es más compleja de lo que parece de Jorge Drexler (temón)
23.- Canción que quiero que pongan en mi boda: Someone is there waiting for my song de Aselin Debison
24.- Canción que quiero que pongan en mi funeral: Blackbird pero esa versión
25.- Canción que me haga reír: (?) por lo mala? Están lloviendo estrellas de Cristián Castro
26.- Canción que puedas tocar con un instrumento: Anyone else but you del OST de Juno, en guitarra (y sería mi repertorio)
27.- Canción que me gustaría saber tocar: Inoportuna de Jorge Drexler
28.- Canción que te hace sentir culpable: Brighter than sunshine de Aqualung :(
29.- Canción de mi infancia: All I have to give de Backstreet Boys :D
30.- Mi canción favorita a estas alturas el año pasado: No es que ahora no me guste, pero el año pasado estaba obsesionada con ella... ahora sólo la amo La trama y el desenlace de Jorge Drexler
Y eso :)
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