viernes, 3 de junio de 2011

Nadie soportaría un invierno eterno

Hoy día voy a ir a ver a Dënver y creo que quiero dejar constancia de mi felicidad por ello. Me gustan esas situaciones que presenta la vida a veces, que pareciera que te han ido coqueteando de a poco hasta ya no puedes seguir huyendo y simplemente te abandonas a ellas. Bueno, así ha sido mi relación con este grupo.
Es raro porque tiendo a escuchar más música en inglés, principalmente porque los grupos en español que más se conocen son demasiado directos, arrastrados, demasiado melosos y poco románticos. Y a mí me gustan las cosas sutiles, las insinuaciones, lo que no se muestra evidente.
El año pasado tuve la suerte de chocar de frente con la música de Jorge Drexler que me encanta y que llegó a obsesionarme; pero siempre logra ponerme triste. Ése es mi problema con él ahora, soy lo suficientemente rollenta y pesimista por mi cuenta como para auto-entristecerme escuchándolo. Es claro que uno logra asociar la música con etapas de la vida y Drexler es como una inyección de todo lo que quiero dejar atrás, me grita situaciones que prefiero no recordar. Necesitaba uno nuevo.
Y entonces apareció este dúo que me hace sonreír con sus canciones bonitas y alternativas, y que he ido asociando con mi vida actual. Estoy viviendo un buen momento, estoy feliz, y esta etapa la identifico con Dënver; con irme escuchando sus canciones en la 412 cuando me dirijo a la U y pensando en las buenas cosas que han ido trayendo las decisiones recientes para mi vida. Todo está justo en su sitio.
Eso. Hoy ando optimista y creo que los astros auguran que lo estaré por unos días. Mi sexto sentido está más despierto que nunca y me está susurrando cosas buenas (buenas no es sinónimo de románticas, por si acaso. Ese punto ha cambiado en mi vida)
Cosas buenas que se relacionan conmigo misma, con crecer y sonreír y cantar lo que quieraaaaaas junto a mis nuevas amigas que he llegado a querer, y con ser capaz de darme cuenta es justo aquí donde debo estar :)

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