miércoles, 16 de mayo de 2012

Pasas que cosan

El problema, por las mañanas, es que luego de que truena el despertador, todo se vuelve dispensable. Puedo ducharme en la tarde 20 minutos más de sueño, no tengo por qué pintarme (ni que sucedieran cosas demasiado interesantes durante el día) 10 minutos extra, no tengo hambre los 15 minutos del desayuno serían un desperdicio de tiempo, puedo ponerme la misma ropa de ayer 5 minutitos y ciertamente no necesito llegar con anticipación matea a clases.
Una hora después, cuando finalmente me levanto, decido que la ducha es necesaria, que cómo voy a ir a la U con la misma ropa dos días, pálida como un zombie y con el estómago vacío bastante peligroso resultaría para mi glicemia. Tomo la micro porque ni cagando me voy en metro y llego a Casa Central 20 minutos tarde. Todos los santos días. Todos.

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