Subamos el cerro y comamos fruta mientras arrancamos el pasto con nuestra risa y nuestros dedos. Deja que me apoye en tu hombro mientras tú te quedas inmóvil y pensemos en rozar nuestras manos sabiendo que no lo haremos. No hablemos de cuándo habrá que irse porque tengo ganas de quedarme y que te quedes, y mirarte de cerca con los ojos cerrados.
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